miércoles, 29 de octubre de 2008

La imaginación humana


"Creo que lo que me interesa es la imaginación humana: cómo la imaginación crea –literalmente– el mundo. El mundo sólo cobra sentido cuando lo interpretamos, y quizá nadie trabaje tanto como los artistas para interpretarlo, entenderlo y experimentarlo en toda su complejidad. Hará unos diez años encontré una vieja libreta de notas. La había olvidado por completo y de golpe ahí estaba, y la abrí y descubrí dos frases que había escrito a los 19, 20 años: “El mundo está en mi cabeza. Mi cuerpo está en el mundo”. Hoy sigo pensando que así es como vivimos nuestras vidas. Nuestro cuerpo va por el mundo a la deriva, flotando en algo grande, mucho más grande que él, y al mismo tiempo todos estamos aislados, encerrados en nosotros mismos, viviendo una vida puramente interna. Creo que en gran medida escribo sobre eso, sobre esa separación entre el adentro y el afuera, y sobre cómo la gente enfrenta o evita el abismo que hay en el medio. Hay ciertas experiencias que logran acercarlos bastante. No quiero ponerme sentimental, pero creo que el amor es una de ellas. En el amor estamos a la vez adentro y afuera de nosotros mismos; vivimos para y por otra persona, y algo nos empuja a formar parte de lo que nos rodea"

Por Paul Auster
en entrevista con Alan Pauls

martes, 28 de octubre de 2008

El periodismo y el amor




Dos ejes de mi vida. Acá reproduzco algunos pasajes de una entrevista publicada por Página 12 al escritor y periodista español Juan Cruz Ruiz. A este señor no lo concía ni en pelea de perros, pero me interesó que en su nueva novela "Muchas veces me pediste que te contara esos años" se hablara de periodismo y amor. La sangre y la pólvora de mi vida.

Acá algunos pasajes:

–Pasó muchos años en redacciones. ¿Cómo quedó su mente?


–Directamente no me imagino en otro espacio. He sido redactor, jefe, corresponsal. A tal punto llega ese vínculo que ya no concibo mi vida sin periodismo. Cada vez que me sueño o me pienso, aparezco preparando un reportaje. Es mi respiración, y de tantos años de respirar de este modo he descubierto que los que nos dedicamos a esto caminamos por un alambre finísimo, que amenaza permanentemente con hacernos caer en la compasión o el cinismo. Ahí tienes el gran peligro. Es volverse cínico. El libro de Ryszard Kapuscinski lo aclara desde el título: “Los cínicos no sirven para este oficio”.


¿Se pueden hacer crónicas con el amor?

–Por supuesto, como todo lo que empieza y se apaga. Hay un texto que yo quiero mucho, Oda a las cosas rotas, de Neruda. Viene así: “...y que el mar reconstruya/ con su largo trabajo de mareas/tantas cosas inútiles/que nadie rompe/pero se rompieron”. A eso me refiero. El amor es una de las cosas que se quiebra con más estruendo, después de la amistad. Es lo que provoca una percepción más poderosa sobre el avance cronológico. Es, en definitiva, como el precipitado de los seres humanos: todo lo que somos, lo somos en función de cómo nos haya ido en el amor. Mira si no vale la pena narrarlo.

domingo, 26 de octubre de 2008

CUANDO VEO ESTA FOTO PIENSO EN TI BABY BLUE

ERECCIONES 2008




Alguien le cree a alguno de esos hombres de los partidos políticos que nos hablan desde la tele.
Alguien duda de la posibilidad de que esos mismos seres de trajes oscuros, puedan irse a comer luego de participar en un debate nocturno.
No sería raro que esos hombres se encuentren en la reunión de un directorio en el futuro. En el ayer, tal vez uno fue ministro de Economía y el otro asesor de Copec.
Qué pensaran esos hombres de palabras como Estado.
Cuando hablan de la repartición del poder, miran a la cámara y mueven las manos.
Creen que se equivocaron en la fórmula de ganar.

martes, 14 de octubre de 2008

la que no se calla


La mente, ese laberinto de cables y lluvia, recuerdos y texturas
neuronas y esquirlas, alambres de púa y muerte...
Se calla en la práctica de aikido
y cuando entro en G
en sus humores
en sus músculos
y en su lubricidad,
la que no se calla
se calla
y se columpia
y se va como una mariposa
herida

domingo, 28 de septiembre de 2008

Mala memoria


Siempre he sufrido de mala memoria. A veces me trae problemas con mi chica.
Como por ejemplo cuando caminamos por la calle y yo le digo: "mira ese edificio parece una mujer desnuda, o mejor, los senos de una mujer desnuda...".
Ella me mira arrugando los musculos en torno a sus ojos y me dice: "Me lo has dicho 8 veces".
Chucha, digo.
Ocho veces, me repito en silencio.

Acá Verdú prueba una explicación para la mala memoria, talvez por eso yo no recuerdo algunas cosas:

"En la tele oí decir a un psiquiatra que la clave de la felicidad residía en dos factores fundamentales: tener buena salud y gozar de mala memoria. La mala memoria o la buena salud pertenecen, efectivamente, a un mismo orden de la sanidad. Mientras la buena salud es equivalente a la pura ausencia de dolor, la mala memoria coincide con el alma en blanco.

Todo el sufrimiento que conlleva una enfermedad se parece a la corrosión que un rencor, una tragedia o un odio, traen consigo.

La figura del atleta ágil que corre y salta sin esfuerzo se parece a la del desmemoriado que sin pesarle el pasado vuela ligero hacia el futuro. Ambos amarán el presente sin que les falte la inteligencia de su ineludible volubilidad pero se sentirán dotados del brío físico y del vigor mental para conservar el equilibrio. Uno y otro tonificados por el benéfico don de olvidar y el estimulante donaire del oxígeno".

jueves, 25 de septiembre de 2008

El coca ha muerto

El coca murió dijo mi madre con la voz entrecortada. Y la muerte, esa puta caliente, besó mis tetillas nuevamente.
El viejo Cocaína era un perro kiltro café. Llevaba 17 años viviendo en la casa de mis padres en Maipú, en mi casa.
Era el “perro de la casa”, de mis viejos y mi hermano, de esos perros que se extrañan una vez muertos. Y ahora lloro en silencio su partida. Y pienso que estaba ciego y viejo...
Cuando llegó a la casa lo hizo con su hermana Pelusa, una kilterri que tiraba pa’ policial con hambre y fuerza, que de tanta vehemencia se comió medio kilo de veneno pa’ ratas y murió.
Entonces el Coca quedó sólo y fue el perro de la casa...
En mis recuerdos están la vez que lo saqué a pasear y se fue corriendo una tarde en el Parque de Tres Poniente. Corrió, corrió por el parque y se me perdió todo un día....
Nunca más lo saqué a pasear y ahora me duele.
También recuerdo que le pegaba a mi perro el Hank cuando éste era pequeño, después el Hank creció y se daban la vida, hasta que finalmente el Hank casi lo mata.
El coca ya estaba viejo.
Mi mamá me contó que ayer en la noche no quiso comer. A la mañana siguiente amaneció con la panza inflada y no abrió más sus ojos.
Mi viejo lindo trato de hacer un hoyo en el patio para enterrarlo pero casi se muere él a la tercera palada.
Mi vieja con dolor le acaricio la frente a mi viejo y los dos movieron la cabeza y lloraron mirando el cadáver del Coca.
Al final un camión de la basura se lo llevó a cambio de una luca.
Los tipos tiraron la talla mientras lanzaban al viejo perro a las fauces del camión triturador.
Se fueron riendo y mis viejos miraron al camión perderse por la calle.
Se limpiaron las lágrimas y se dijeron que así era la vida.
Yo imagino ahora al Coca corriendo hacia el horizonte desbocado una tarde en el Parque.

martes, 23 de septiembre de 2008

CARACOL


El 18 de septiembre vi a mis familiares...
Reímos, recordamos y la tierra me habló. Me apoyé en el mismo tronco de parra
donde lloré a mi abuelo muerto y caminé por el huerto del viejo pidiéndole a los postes
que aparecieran loicas o el abuelo, o su pala enterrada sobre el lomo de un caracol milenario...
Mientras, la gabita sonreía y me traía de vuelta
al mundo de acá

viernes, 5 de septiembre de 2008

SORIANO Y SAN LORENZO


Este es el inicio de un texto escrito por Soriano para el Diario La Opinión, publicado luego en el libro “Artistas, locos y criminales”. Fue publicado originalmente el 7 de enero de 1973 en el suplemento cultural del periódico que estaba a cargo de Juan Gelman.
Bajo el título de “El nacimiento de San Lorenzo” el gordo gambeteó la coyuntura de la obtención del campeonato con la historia de los fundadores del club…
Unos viejos llamados Francisco Xarau y Juan Gianella.
Creo que los primeros párrafos son de gran maestría periodística en cuanto a descripción de personajes:

“Entre los hinchas de San Lorenzo de Almagro que festejaban alborozados la conquista de los títulos de 1972, caminaba un hombre de setenta y nueve años, de rostro seco como una cáscara de nuez, de ojos desteñidos que sólo podrían permitirse una mirada lejana. No sintió los habituales dolores en el hígado y en la nariz, quebrada sesenta años atrás por un pelotazo. En el bolsillo trasero del pantalón guardaba una billetera de cuero gastada, abrigo de doscientos pesos, un carnet de socio vitalicio de San Lorenzo y una medalla de oro. Nadie lo reconoció, nadie le agradeció nada. Cuando llegó a la pensión de la calle Monte al 3700, se encerró en su pieza de tres por tres, sacó el calentador de queroseno, peló tres papas y las puso a hervir. Se sentó en la única silla, prendió la radio y escuchó cómo la gloria caía sobre un grupo de hombres que ganan holgadamente la vida con el fútbol".

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La guerra


La guerra es un grito en la noche
Freud comiéndote el ano
Las caries de las ratas
Los clavos en los jazmines
Un sepulcro para ser polvo
Polvo caliente con barro
Con pelos con rabia
Lentamente
Como el hombre en la luna, solo
masturbándose
Y triste

domingo, 6 de julio de 2008

Charly García los demuele


Facundo Cabral ha vivido toda su vida en hoteles. Por lo menos eso escribe en una notable entrevista-perfil la Gaviota.
Los hoteles han estado profundamente ligados al arte como solución habitacional y como tema de canciones, dramas novelescos y crimenes hermosos.
Los hoteles son un no lugar, son una casa de paso...
en sus murallas queda la sal de nuestra desintegración venidera...
En sus suelos se impregnan nuestras cenizas.
Bukowski decía que un hombre sólo nesecita cuatro paredes para sobrevivir. Y ahí darle al tecleo, mirando a la muerte, bebiendo sin dejar de teclear.
Se supone que en el famoso Chelsea, Janis Joplin le comió la verga a Leonard Cohen y éste hizo la hermosa canción "Chelsea hotel" inspirado en ese episodio.
Quiero una habitación de hotel para escribir, leer y recibirte con vino y mi pene erecto, sonriendo, esperándote...
En una de esas te hago una canción.

viernes, 4 de julio de 2008

si pudiera sacarte la tristeza


Intuyo que estas triste mientras empino una cerveza...
Me gustaría llenarte de alegría y decirte que todo está bien
Que salgamos al museo de trenes a olvidar las soledades
y las tragedias

lunes, 16 de junio de 2008

Fernando Pessoa: "Soy un degenerado superior"


Título original
Fernando Pessoa: el tesoro en el arca
MANUEL VICENTEl País, suple Babelia

Antes de destruirse del todo, en la época en que tuvo un alcohol más sosegado, Fernando Pessoa se ganaba la vida como traductor de inglés en algunos despachos comerciales. Con un horario anárquico entraba y salía de las oficinas de Lavado y de Mayer, situadas en la Baixa de Lisboa, y allí tecleaba con una máquina anquilosada la correspondencia mercantil, original y copia, sin hablar con nadie, un oficio que le dejaba tiempo para escribir a lápiz fragmentos de poemas en la misma mesa de trabajo. Hay que imaginarlo con sombrero, pajarita muy rozada, bigote espeso, los lentes ovalados sin montura pinzados en la cepa de la nariz cruzando la Rua da Prata, hecho un dandy ya un poco descalabrado, en dirección al café A Brasileira, donde solía verse con otros escritores y periodistas bohemios, día y noche. Bebía con ellos. Hablaba de proyectos literarios nunca realizados y volvía al trabajo o se iba a la cama. Los camareros sabían los gustos de su hígado. Nada de whisky o de cerveza. Simplemente cazalla, el aguardiente duro que llega más directo al alma de los poetas para calentar sus sueños. En esta época, con 25 años, el café A Brasileira, la del Chiado o la del Rossio, era un eje de humo, que hacía girar una rueda dentada. "Animal, mamífero, placentario, megalómano, con rasgos dipsómanos, poeta, con vocación de escritor satírico, ciudadano universal, filósofo idealista. Soy un degenerado superior". Así se definía cuando estaba muy borracho.

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Desde lo más hondo de la ebriedad el poeta siempre recordaría su infancia en Lisboa como un paraíso lleno de caricias maternales

Sin ningún asa donde agarrarse decidió suicidarse lentamente sin dejar nunca de ser un caballero con la bufanda cruzada en el pecho
Fernando Pessoa había nacido en Lisboa, en el n.º 4 del Largo de San Carlos, hoy Directorio, el 13 de junio de 1888, vástago de militares y jurisconsultos, mezcla de hidalgos y judíos, todos arruinados como manda la estética. Fue un niño mimado. Desde lo más hondo de la ebriedad el poeta siempre recordaría su infancia en Lisboa como un paraíso lleno de caricias maternales. Requerido igualmente por el amor de algunos virus pasó en la niñez algunos meses en cama y con ello probó también el dulce sabor de estar suavemente enfermo y esperar que venga tu madre a arroparte y darte siempre el beso de buenas noches. Allí en la cama el niño comenzó a hablar con personajes imaginarios que él se inventaba, mientras en la habitación del fondo se oían los gritos de su abuela Dionisia que estaba loca. Aquella dicha duró hasta que a los cinco años murió su padre y el paraíso fue invadido por un extraño. El comandante João Miguel Rosa, cónsul de Portugal en Durban, Natal, contrajo matrimonio por poderes con la viuda y mandó llamar a su esposa e hijastro a Suráfrica, donde el chico fue educado en el high school de esa ciudad e ingresó en la Universidad del Cabo de Buena Esperanza después de ganar a los 15 años el premio Reina Victoria de estilo en lengua inglesa. No tenía amigos. El adolescente Pessoa sólo hablaba con los personajes imaginarios, sus fieles compañeros, que se llevó de Lisboa, fantasmas dotados por él de carne y hueso.

Cuando después de diez años volvió a Portugal de vacaciones con la madre, el padrastro y varias hermanas que habían nacido en Suráfrica, Pessoa se trajo también a cuestas el complejo de Edipo que trató de sacudirse de encima sin llegar a conseguirlo nunca. "Soy un carácter femenino con una inteligencia masculina". La familia regresó a Durban y el joven se quedó en Lisboa a expensas de su tía Ana Luisa. Se matriculó en Filosofía. Entonces devoraba dos libros diarios. Hegel, Kant, Tennyson, Keats, Shelley. Se veía con sus amigos en A Brasileira tres veces al día a cualquier hora. Paseaba. Escribía los primeros poemas simbolistas. Bebía. Daba los consiguientes sablazos y la rueda dentada giraba. En la oficina había conocido a una mecanógrafa llamada Ofelia. Ensayó la forma de enamorase. Le escribía cartas obsesivas y tardó un año en lograr llevarla a pasear a orillas del Tajo, pero allí sentados miraban el curso del agua sin atreverse a rozarse siquiera la yema de los dedos. Cuando la chica, después de tantos suspiros, poemas y cartas, ya entregada, le requirió para casarse, su difusa homosexualidad lo dejó paralizado. "Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos / si quisiéramos, cambiar besos y abrazos y caricias, / pero que más vale estar sentados uno junto al otro / oyendo correr el río y viéndolo /". Con el poeta Sa Carneiro, hijo de familia pudiente, imaginó hazañas editoriales. Nada. Mandaba algún poema, algún artículo a las revistas efímeras, El Águila, Renacença, Orpheu, que nacían llenas de entusiasmo y se desvanecían al tercer número. Mientras tanto, en papeles costrosos que guardaba en el bolsillo seguía escribiendo donde le pillara la inspiración, durante el trabajo en los despachos comerciales, al pie de la cazalla en el café, en un banco de la calle, en casa, de noche, de madrugada, siempre, a cualquier hora. Luego metía esos papeles en un arca forrada de terciopelo raído como el náufrago que arroja una botella al mar.

Pessoa había llamado en su ayuda a unos seres imaginarios, herederos de aquellos con los que él hablaba a solas en la infancia. Han sido llamados heterónimos. Se expresaría a través de ellos para enmascararse, como había utilizado el inglés de sus primeros poemas para atacar desde la anarquía juvenil todas las instituciones, la religión, el matrimonio y la patria. Alberto Caeiro sería el panteísta, el poeta de la naturaleza. Ricardo Reis haría de portador de todos los valores paganos, un contemplativo horaciano que veía pasar la vida con una elegante serenidad sabiendo que al final todo se disuelve en la nada. Álvaro de Campos sería el filósofo existencialista, a veces metafísico, destructivo y libre. En medio de estas tres proyecciones de su alma, a veces Pessoa asomaba la propia cabeza. Bebía y la volvía a amagar. Nunca abandonó Lisboa. Un viaje a Cascais en tranvía o a Sintra en un chevrolet imaginario donde recibió en el camino el beso volado de una niña que creía que era un príncipe el que pasaba.

Un buen día recibió la noticia de que su padrastro había muerto en Durban. El joven sintió que un grajo levantaba vuelo desde su nuca. Luego llegó a Lisboa la madre, convertida en una anciana de 58 años. En ese momento creyó de nuevo estar a salvo. Su madre y el poeta amigo Sa Carneiro eran las únicas fuerzas que aún le permitían reconocerse borracho en el espejo. Pero llegó el momento en que su madre murió y Sa Carneiro, que había huido a París, a los 26 años se pegó un tiro en la habitación del hotel. Sin ningún asa donde agarrarse Fernando Pessoa decidió suicidarse lentamente sin dejar nunca de ser un caballero con la bufanda cruzada en el pecho. Ni siquiera tenía hogar propio, siempre a merced de familiares o de fondas con olor a hervido de coliflor. Abandonó las tertulias con sus compañeros bohemios en la Brasileira, aunque siempre había alguien que le metía unos reales en el bolsillo del abrigo para una sopa caliente, pero al final sólo se alimentaba de cazalla. El café Martinho d'Arcade, bajo los soportales de la plaza del Comercio, era su nuevo abrevadero. Allí bebía ya en soledad mientras el arca de casa se iba llenando de papeles. Cuando soñaba aún con publicar su obra, proyecto siempre fracasado, en octubre de 1935 sufrió un cólico hepático. Le llevaron al hospital de San Luís de los Franceses. Entró en coma. El 30 de noviembre en un momento de lucidez dijo a la enfermera: "Dadme las gafas". Fueron sus últimas palabras.

Pasados algunos años, cuando ya había sido olvidado, alguien abrió el arca forrada de terciopelo y encontró el tesoro. En ese arca dormía uno de los más grandes poetas de la literatura universal, el anárquico, proteico, profundo, agnóstico, ocultista, metafísico, existencialista Fernando Pessoa.

miércoles, 28 de mayo de 2008

CABEZA DE AJO


José Ribas (CREADOR DE LA MÍTICA REVISTA AJOBLANCO) viene moviendo las aguas entre Venezuela, Argentina y Chile. Acá dictó un taller para resucitar el periodismo independiente y repasó la fórmula de la revista donde debutaron Almodóvar, Bolaño y Vila-Matas. Aquí anuncia que el contenido histórico de “Ajo” quedará en internet a fin de año. Este caldo recién comienza a cocinarse.

Por Rodrigo Quiroz Castro
LCD (LO QUE FUMABA YIMI HENDRIX)


Un muchacho entrado en carnes se pasea por la Rambla de Barcelona con un letrero en su pecho que dice: "Sexo va, sexo viene-Hoy en el cine City". Es un desconocido y drogado Pedro Almodóvar promocionando un festival de cine independiente organizado por la revista "Ajoblanco" en los años setenta.

Por la misma época, Roberto Bolaño lee un anuncio en la publicación: el encargado de la página literaria se fue al servicio militar obligatorio. El director del magazine publica un recuadro pidiendo a los lectores que le escriban para animarlo. El chileno apunta la dirección del cuartel y le escribe, iniciando una amistad que se convertirá en el debut literario del autor de "Putas asesinas".


Estas imágenes son parte de la historia de "Ajoblanco", la revista de agitación cultural más importante de España y que fue la concreción en papel de un momento histórico donde calle, libertad y cultura hacían que tipos como Quim Monzó el Bukowski catalán diseñara el logo de la revista emulando las letras de Coca-Cola, armando una guerra mediática con la compañía.

La leyenda dice que "Ajoblanco" se fundó en el restaurante Putxet en 1974 y que en otras mesas del lugar se encontraban García Márquez y Juan Marsé. Nunca el caldo de ajo, almendras, aceite, sal, pan, agua, vinagre y granos de uva que lleva ese nombre volvió a saber igual.

En Santiago no hay smog. La lluvia se llevó un rato la mierda que contamina nuestros pulmones y en Providencia los árboles escupen hojas amarillas. Pepe Ribas (56) camina por la ciudad donde vino a dictar el taller "Emergencias, periodismo cultural" en el Centro Cultural de España, buscando mover masa pensante contra el sistema.

Caminando llega al Liguria de Manuel Montt, pide una Heineken, una lasaña y aprieta play en su memoria.


ELECTROSHOCK

"Ajoblanco" se funda en 1974. Ribas tenía 19 años y estudiaba Derecho en la Universidad de Barcelona. De familia burguesa, dejó carrera y novia por la publicación. Su principal cómplice fue Tony Puig, quien junto a Monzó y otros creó una revista con Franco en el poder.

Luego de viajar por Grecia y Yugoslavia, Ribas decidió hacer algo: "Estábamos hartos de autoritarismo de derechas e izquierdas, leíamos a Kerouack, yo quería ser escritor, pero no quería escribir de libros, sino sobre la vida". Y sobre esa vida versa "Los setenta a destajo", sus memorias de esos años libertarios, publicada el 2007.

Y en el libro están todos los ingredientes de aquella sopa: el nacimiento, la sociedad española chata de milicos y sacerdotes y ávida de experimentación y calle.

"‘Ajoblanco’ fueron 25 años de un proyecto de vida, en los setenta España dejó de ser un país católico y se asumió pagano, en el libro quería recuperar esa década porque fue el tiempo del cambio. Los jóvenes cambiaron el país en la calle, no la transición pactada en Moncloa".

Con Franco apestando antes de ser cadáver, viajes, drogas, sexo, teatro y cine independiente en la olla, el caldo podría haber sido una banda de rock, pero ese "hacer algo" se hizo papel: "Nuestra generación necesitaba espacios de libertad y encuentro, ‘Ajoblanco’ ocupó ese hueco".

Así se hicieron sociedad anónima ("el derecho te da realidad") y contactaron a impresores y distribuidores. No había dinero, pero un tipo recién separado de su mujer se puso con 100 mil pesetas. Formaron mesas de creación (no de edición) donde se mezclaban ex curas en el diseño, y el veneno de Artaud, el dadaísmo y el surrealismo en los contenidos. En sus páginas aparecieron las primeras publicaciones de un joven llamado Enrique Vila-Matas y algunos manifiestos de antisiquiatría que "cambiaron la política de las cárceles y los manicomios, que frenaron los electroshok", y todo hecho "sin ninguna conciencia periodística". "Éramos agitadores con necesidad de comunicar una sensibilidad de libertad y justicia social".


UN TAL ROBERTO

La revista tiene dos períodos: de 1974-78 y del 87 al 2000. El primero terminó, a juicio de Ribas, por los pactos de la transición, y el segundo, entre otras causas, por la privatización en manos transnacionales de las distribuidoras y por el consumo de pastillas de quienes hacían "Ajoblanco". De la primera etapa quedan algunas historias desconocidas. "Organizamos un colectivo de cine en súper 8 y pagamos el billete de tren de un chico que trabajaba en Telefónica que hacía cortometrajes de contenido sexual y travestismo que se llamaba Pedro Almodóvar". Y también, según Ribas, "Ajoblanco" pagó el billete de avión del regreso de Roberto Bolaño a Chile en 1998, para ser jurado del Concurso de Cuentos de Revista "Paula". "Nosotros pagamos el boleto, no esa revista Nosotros le convencimos de que fuera a Chile, le pagamos el ticket a cambio de una crónica de su experiencia en Santiago". Luego de ese reencuentro con su país, Bolaño publicó una crónica donde no dejó títere con cabeza.

Pero la relación del chileno con "Ajoblanco" comenzó mucho antes. Cuando Antoni García Porta se encargaba de las paginas de literatura de la revista con el seudónimo de "Kithoue", y se vio obligado a dejarlo porque fue llamado al servicio militar. Entonces, Ribas publicó la dirección postal del cuartel para que le escribieran y le alentaran, y Bolaño, al leer el anuncio, le escribió a Kithoue, iniciando una amistad que se convirtió en el debut literario del chileno con el título de "Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce".


HEROÍNA GITANA

Para Ribas, Latinoamérica es fértil. Su visita al continente se debe a los talleres que se han dado en Rosario, Córdoba y Santiago. "Te vas a una librería de Rosario, donde hay tertulias de editores, periodistas y gente charlando con un café. Eso en España es imposible porque todo es mercado. La cultura está comprada. Los chicos jóvenes sólo piensan en marcas, quieren tener pectorales y las chicas tetas", dice.

"El 79 me di cuenta que tenía en la mano la posibilidad de montar un grupo mediático, pero tiré la toalla, no había dejado Derecho para ser empresario; además, el movimiento libertario no supo entender que ya no había cultura obrera ni cultura burguesa, sino que ambas habían sido destruidas por la cultura de masas, que era algo que había que estudiar muy a fondo".

Y editando cuatro revistas ("Alfalfa", "La Bañera", "Chana" y "Quimera") a Ribas lo "cogió" una depresión. En ese momento vendía más que el diario "El País" y en Barcelona se instalaba el nacionalismo.


CONTRA LA MATRIX


Luego de recluirse en islas españolas y ver la destrucción de la Tatcher a la cultura callejera londinense, Ribas que al parecer nunca ha tenido problemas para pagar sus cuentas decide volver como un viejo superhéroe a sacar el segundo "Ajoblanco", ahora totalmente convertido a las fórmulas periodísticas.

Sigue dándole a la misma tecla con temas de sexo, debates, ecología y libertad. Sin la fuerza de la primera etapa, muere el 2000 por la privatización de todo y por las pastillas que se metía la redacción.

"De aquí a Navidad todo el contenido quedará en internet, completo y a consulta gratuita para quien quiera", dice recordando la vigencia de las historias que publicó.

Hoy, Ribas sigue creyendo en lo que ha creído toda la vida: "Humanismo, libertad y justicia social". No cree en la democracia de ninguna parte del mundo, "porque son hipocresías". Tampoco en la revolución, sino en la transformación cultural de la sociedad. Para él, el periodismo que depende de los índices de audiencia y del marketing está jodido.

En medio de ese desierto de lo real tipo "The Matrix", Ribas ve en internet y los blogs un brotecito verde. "Internet es una alternativa, no hay intermediación, nos conecta... de los suplementos de periódicos no saldrán movimientos, no es su labor... hay que resucitar el periodismo cultural independiente".

Y en eso anduvo Ribas: agitando las aguas. Y mientras salta la liebre prepara una novela de un intelectual que ha dejado de serlo, que se cruza con un inmigrante convertido en prostituto.

Y luego de la lasaña, sorbiendo un café acompañado de otro Marlboro, Ribas identifica al enemigo: "El problema no es la prensa, la publicidad es el artefacto que ha descerebrado a todos, por eso hay que ser más bestias ahora, porque la censura comercial es más dura que la censura política". LCD

sábado, 24 de mayo de 2008

La chica más triste de la ciudad


"Solo y mal herido
me arrepiento de haberte alejado tanto de mi cuerpo"


Ismael Serrano

A veces uno hace todo mal y hiere. Y una fuerza centrifuga sale de las entrañas con guillotinas.
Y lo único que quiere hacer el malhechor es excusarse, ir en busca de un abrazo, decir esto ha sido un estupidez.
Soy responsable de esa estúpidez hiriente, esa paja que duele...
Esa abulia, esa flojera, ese no estar, esa indiferencia, esa suma de errores que uno arrastra en la noche...
Soy responsable y en la lejanía esa conciencia baja por mis nervios como un veneno
No es falta de cariño, no mi amor
es un misterio, es una fuerza secreta
es la soledad
es un serranicidio lento

domingo, 4 de mayo de 2008

tanta saudade


el 3 de mayo se cumplieron 30 días de nuestro regreso de Bahía
Todavía puedo sentir el rumor de los coceiros
y el aroma a coco de dendé
todavía puedo ver los ojos de la gaviotinha brillar
como la luna llena de morro
tanta saudade

viernes, 25 de abril de 2008

kiaaaaaaaaaaaaaaaaaa..............


Maestro roshi, con humildad y entusiasmo comienza su aprendizaje de Aikido

HOLA POTOTOA

jueves, 24 de abril de 2008

ELLA ES


ELLA ES...NO CABEN DUDAS

viernes, 18 de abril de 2008

mierda

mierda...
mierda...
veo mierda en el senado, en la tv, en la concha de kenita larraín
en la cordillera de visceras siniestras
en el bosque de murakami
en los guantes de boxeador
en el neoprén del mapocho
en la teoria del caos
en las bicicletas abandonadas
en sale el espectro de Roth, en las estrellas distantes
en los caballos solitarios de las montañas
en todas partes menos en los ojos de ella...
mi salvación
mi elixir
mi dulce
mi muerte
mi semen
mis gargaras de pensamientos herejes
mi danza pagana
mi copine, como dicen en frances
mi taurus 9 mm
mi escena del crimen
mi rizos de oro
tregua de soledades
liquido amniotico de mis jadeos inutiles
de mi pelo cansado
de mis musculos anacronicos
de este vomito en jornada laboral

lunes, 3 de marzo de 2008

YO LE ENSEÑÉ A TOCAR BATERIA A ESTE TIPO


Quiroz, y su alumno regalón de batería, el pulpo y maestro de Dream Theater, Mike Portnoy. La dupla fue retratada en los camarines del Arena Santiago, luego de una entrevista de 10 minutos.
Quiroz volvió a ser Fun, pese a las enseñanzas de Bob Dylan y al patético recuerdo de PEscado con hombros, quien se mojaba hasta con la mugre de las uñas de cualquier guitarrista de cualquier banda.....

jueves, 28 de febrero de 2008

HARRY ELSUCIO VUELVE


Eso dicen algunas malas lenguas...

lunes, 28 de enero de 2008

DOS QUIROZ


Hacia la luz, hacia la eternidad, la misma forma, la misma chuecura en las piernas, caminando a otra cantina, a reirse de las enfermedades, a tomar los tranvias de la infancia, a boxear a los patos malos, a comer cebiche....

¡Acabemos juntos!




Adiós Canallas: los últimos brindis en el local de calle San Diego

“Se viene la picota muchachos”, dice Víctor Painemal, “Canalla mayor” y jefe de esa mafia cariñosa que se agrupa en el “Rincón de los Canallas”, lugar clave en la supervivencia de la fiesta bajo dictadura, picada señera que hoy comienza a convertirse en polvo. Si no sabe la contraseña, no siga leyendo.


Por Rodrigo Quiroz Castro
Fotos: Paolo Primavera
Publicado en LCD (La cultura Domingo, Diario La Nación Domingo



La noche muerde la espalda del caminante solitario. Hay sed y toque de queda. Se vive 1980. Pinochet gobierna con balas. Y mientras las siluetas militares dominan las calles, un amante de la noche se detiene en calle San Diego 379. En la cortina metálica que separa al lugar de la avenida hay un orificio. El tipo mete la mano hasta encontrarse con un cordel. Lo jala y suena una campana. Al rato, luego que un perro mira con tristeza al caminante, una voz ronca pero afectuosa, pregunta: ¿Quién vive Canalla?

Y si la contraseña es correcta, Víctor Painemal, "Canalla mayor" y dueño del "Rincón de los canallas", abre la puerta. Así lo viene haciendo desde hace 27 años. Hoy en la era del Transantiago, todavía te da la mano, pregunta tu nombre, te escruta tras su lentes oscuros Ray Ban tipo aviador y te conduce a uno de los calabozos (así llaman los espacios del restaurant). Luego llega la marraqueta, el pebre y el chancho en piedra, la cerveza helada o el borgoña espumoso.

Según el borracho, maestro, escritor y periodista Enrique Symns, el bar es el lugar del encuentro con el otro por excelencia. "Son catedrales", como acota el italiano que pone las imágenes de esta historia. En San Diego, por estos días se termina una historia de encuentros y allanamientos, de longanizas, papas cocidas, risa, llantos de amor y conversaciones. De forajidos y opositores al régimen de Pinochet, de curaos buena onda, de gente que salió al encuentro del otro aunque un milico te volara la cabeza.


¿CUÁL ES LA CONTRASEÑA?

El local nace en 1980. Como "El Rey del pollo asado" funcionaba hasta las 10 de la noche por orden del gobierno. "Estaba prohibido el dominó, el cacho y la brisca, por eso se inventó el cachipún", dice "Canalla mayor". Bajo toque de queda, se acabaron las juntas y la vida nocturna. Ese escenario lo aprovechó comercial y socialmente Víctor. La gente que quería comer, divertirse, conversar o pasar la noche no esperando micro, encontró en el local de San Diego un lugar donde esperar el alba a punta de chancho y alcohol.



"Ahí yo inventé la fórmula y trabajé a la hora de toque", dice Víctor quien después de las 12 de la noche se introducía en el lugar y esperaba el sonido de la campana, y preguntaba ¿Quién vive canalla? La gente llegaba con la respuesta aprendida. A veces no tenían plata y empeñaban cuadros que todavía cuelgan de los muros del local entre cartas de amor, mensajes desteñidos por el tiempo y héroes de la izquierda como el Che Guevara, Salvador Allende o Víctor Jara.

La jarana no paso desapercibida para el gobierno militar. En medio de los perniles empezaron a caer uniformados. Los Canallas fueron allanados 67 veces e incendiados dos. El año 1982 y el 83. La segunda vez fue el 16 de julio y salió en todos los diarios nacionales. La prensa extranjera dijo: "Quemaron la última casa democrática". Painemal trató de levantarse, pero una orden de clausura lo obligó a partir al sur. Tras un año y gracias al apoyo de algunos clientes que se encontraban exiliados en Dinamarca, Suecia, Bélgica, Venezuela, Puerto Rico, México y Canadá, arrendó la casona que hoy ocupa el restaurant. El primero quedaba en la misma numeración, pero más hacia la calle, el de hoy, el comensal lo descubre luego de recorrer un túnel de unos 20 metros.

"El 24 de mayo de 1984 lo bautizamos como el "Rincón de los Canallas", apunta Víctor. Desde ahí los amantes de la noche resistieron a la dictadura y Painemal educó a sus hijos, un contador auditor y una bióloga marina. Hoy, en las tardes, además de asegurar el descanso de su mujer que sufre diabetes, supervisa quién entra y quién sale del local, toma el pulso de la atención al público y algunas tardes, espera a algunos Canallas que nunca retornaron del exilio.


TERRORISTAS

En las noches de clandestinidad, en "Los Canallas" se escuchaba Radio Moscú y Radio Habana. Esas frecuencias le granjearon a "Canalla mayor" y sus secuaces el mote de subversivos y comunistas. "Yo trabajaba y prestaba un servicio y los amigos venían", dice Víctor. El triunfo del No en 1988 en "Los Canallas" fue tremendo. Luego Patricio Aylwin les devolvió la patente y el ministerio del Interior recibió entre sus murallas a muchos retornados que con los años engrosarían las filas del poder.

Antes de la democracia, sin contraseña no entrabas. Tito Arévalo, en ese tiempo conductor del programa de trasnoche de Radio Colo-Colo, transmitía la contraseña: decía "saludamos a la familia Pérez Maturana de Puerto Montt, está lloviendo en Puerto Montt y los canallas siguen igual, muchos saludos a don Roberto ". Luego sonaba la campana y el visitante respondía al "¿Quién vive canalla?", con un "Está lloviendo en Puerto Montt". Las puertas se abrían. Quien no la sabía, no entraba. La contraseña, heredera de la época oscura de la dictadura, siguió siendo característica del lugar. Desde la detención de Pinochet en Londres la contraseña vitalicia es "Chile libre".

Además de los mensajes en muros, otros sobrevivientes de esos tiempos son los menús. Las parrillas despiden olores a carne cocida y llevan nombres nada azarosos. El vietnamita por ejemplo es una parrillada para cuatro "pero comen diez", dice Painemal. El terrorista surgió en periodo de apagones y bombazos y es la mitad del anterior. El Guerrillero comestible en base a cerdo y papas cocidas, es un homenaje a los asesinatos de Parada, Guerrero y Natino. Amon Gelatina, lo puede imaginar el lector. Si no, todavía queda tiempo para conocer el lugar.


"ADIÓS MUCHACHOS"

Don Víctor se pasea con su delantal blanco y saluda con un apretón de manos a todos los que entran al local, que exige contraseña después de almuerzo. A veces queda pegado en un punto inexacto, pues sus gafas ocultan un ojo cegado para siempre por los militares. Sobre el fin del recinto, "Canalla mayor" aclara: "La modernización... estamos en la gran capital, a cuatro cuadras de La Moneda y ocupando un edificio muy añejo, que tiene que ser eliminado. Aquí tienen que construirse edificios grandes. San Diego tiene que reconstruirse y poblarse. En cada cuadra deberían vivir al menos 200 personas y ahora en ésta viven siete personas, dos familias, nada más (incluyendo la suya). Además son todos locales comerciales. Trabajan en el día y se van de tarde. En la noche es un cementerio. El público ya no viene para acá, va a los malls".


Tras 27 años de funcionamiento, la demolición en aras del progreso no parece afectar a Víctor. "El arrendatario me dijo que esto se vendió y que me buscara otro lugar. Lo entiendo, es su negocio. Quedan 5 meses y fracción".

Ahora "Los Canallas" apelan a la historia, a ese buen ánimo en la atención a prueba de dictadores y demoliciones y buscan (12 personas trabajan en el local) un nuevo sitio donde trasladar sus sabores. "Si hay alguien que sepa de otro lugar que me indiquen, para que nos juntemos, para que hagamos un nuevo Canalla, porque necesitamos encontrarnos".

Y para esta primera despedida, Painemal planea hacer eventos mensuales con algunos artistas que lo han contactado. Básicamente el mundo del folclor y algún Quilapayún. Suena el timbre que hace tiempo reemplazó a la campana secreta. Don Víctor se excusa, se acerca a la puerta y grita: ¿Quién vive Canalla?