
La mente, ese laberinto de cables y lluvia, recuerdos y texturas
neuronas y esquirlas, alambres de púa y muerte...
Se calla en la práctica de aikido
y cuando entro en G
en sus humores
en sus músculos
y en su lubricidad,
la que no se calla
se calla
y se columpia
y se va como una mariposa
herida
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