El 18 de septiembre vi a mis familiares...
Reímos, recordamos y la tierra me habló. Me apoyé en el mismo tronco de parra
donde lloré a mi abuelo muerto y caminé por el huerto del viejo pidiéndole a los postes
que aparecieran loicas o el abuelo, o su pala enterrada sobre el lomo de un caracol milenario...
Mientras, la gabita sonreía y me traía de vuelta
al mundo de acá
1 comentario:
te gusta el campo y también la muerte
y en ese último trago nos vamos...
salud por la memoria
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