lunes, 23 de marzo de 2009

Lo íntimo

"Es lo íntimo lo que quiere hablar en mí"
Rolland Barthes


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clasificados

domingo, 22 de marzo de 2009

De la serie Conversaciones sueltas: Otoño


Estaba en el camarín del dojo de Aikido vistiéndome luego de la práctica.
Entonces un compañero nuevo me miró y me dijo:
"Mi esposa se pone triste con el frío..."

viernes, 20 de marzo de 2009

En la batalla piensa en mí


Acá un fragmentito de lo nuevo de Philip Roth, la novela se llama Indignación
y elegí estos pedazos...


"Me encontraba solo en un coche aparcado en una carretera a oscuras, una mano moviéndose dentro de la blusa de una muchacha cuya lengua se movía en el interior de mi boca, la misma lengua que vivía sola en la oscuridad de su boca y que ahora parecía el más promiscuo de los órganos. Hasta entonces la única lengua que había estado en mi boca era la mía, y esa idea casi bastaba para que me corriera. Eso solo sería más que suficiente. Pero la rapidez con la que ella me había permitido actuar (y aquella lengua que se proyectaba, se restregaba, se deslizaba, me lamía los dientes, la lengua, que es como el cuerpo desprovisto de su piel) me impulsó a tratar de poner delicadamente su mano en la entrepierna de mis pantalones. Y, una vez más, no encontré la menor resistencia. No hubo batalla alguna."

jueves, 12 de marzo de 2009

hundido



Acá una conversación suelta que atrapé en el bazar al que voy a comprar una coca express luego de practicar Aikido...

Un señor viejo, flaco de pelo blanco, con las venas marcadas en el antebrazo decía al tendero:
Ese era choro...se creía invencible...
Y ahí está ahora metido en los ladrillos...
El tendero movio su cabeza de arriba abajo
y me dijo: son 150 pesos...

miércoles, 11 de marzo de 2009

JUSTICIA


Verdú Vicente, uno de mis maestros, escribió esto en su blog, la primera parte que contextualiza el tema de la columna decanta en una reflexión sobre la JUSTICIA DISTRIBUTIVA...Un tema de importancia mayor en la organización de la vida en comunidad.

La nómina y la decadencia

El nuevo plan de educación que pondrá en marcha la nueva Administración de Estados Unidos prevé retribuir a los profesores de acuerdo al rendimiento que obtengan sus alumnos. ¿Cómo se explica que hasta ahora no fuera así? Los médicos de las compañías privadas norteamericanas reciben sus remuneraciones en función del número de pacientes que atienden y de los costes sanitarios que ahorren a la corporación pero también según la eficiencia con que ejerzan su trabajo. ¿Puede hallarse una ecuación más sensata? Es sensata pero cruel si el ahorro se obtiene de reducir las pruebas clínicas que ponen en peligro la salud del paciente y es perversa si se paga más de acuerdo al número de enfermos que se atienden por hora. Pero resulta, sin embargo, de pleno sentido retribuir mejor al mejor médico y con menos al que no se prepara o no posee la excelencia del anterior. La relación entre retribución y resultados es la base del sistema del progreso y la eficiencia. Y este modelo debe ser válido no sólo para la escuela o la sanidad sino también para la justicia, la política o cualquier servicio público o no. El expediente de ganar unas oposiciones y echarse a dormir crea fácilmente una sociedad dormida. La enseñanza mejorará siempre en manos de quienes poseen una vocación y entrega irrefrenables, pero la actividad, en general, tiende a perjudicarse si se cobra lo mismo haciendo algo que haciendo mucho o no haciendo nada. Es tan intolerable, por ejemplo, que un catedrático desatendiendo su preparación siga impartiendo clases y cobrando la misma nómina hasta su jubilación como que un político siga en el poder -con sueldo y mandato- cuatro años sin importar la calidad de sus actuaciones o, lo que es ya visible, recibiendo de los ciudadanos calificaciones de suspenso, una y otra vez, cuando se realizan los sondeos. El buen trabajo debe premiarse tal y el mal trabajo rechazarse, tal como se enseñó ya a los alumnos de primaria en la escuela. ¿Por qué no continuar con esa norma de oro en cualquier punto de la vida laboral? ¿Por qué sostener con el dinero público al holgazán o al cargo que perjudica a la sociedad?
En Estados Unidos conocí que los feligreses podían remover de su puesto al pastor cuando consideraban que no cumplía bien sus obligaciones puesto que los feligreses eran quienes aportaban el dinero y recibían el servicio. Pero ya, en todos los casos, desde el jugador de fútbol al presidente de Gobierno, debe imperar el reconocimiento económico de los mejores, tanto como casos de emulación general y como efecto de una cabal justicia distributiva. Seguir subviniendo la desidia, entregar la misma compensación a quien se esfuerza y al que no, es vestigio decadente. Un factor de primer grado en la decadencia.

jueves, 5 de marzo de 2009

Celebración del suplemento


Esto dice cosas interesantes sobre los suplementos culturales. Señala un contexto de crisis donde los medios gringos cierran suples, pero alberga una esperanza europea y a mi me gustaría decir que, latina, sobre la necesidad de su existencia...
Los necesitamos como a un perro de papel...



MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO
Diario El País, publicado el 5 de marzo de 2009

Tal como se refleja en numerosos blogs literarios y en la copiosa recogida de firmas promovida por el prestigioso National Book Critics Circle, la reciente desaparición de la edición en papel de 'Book World', el influyente suplemento literario de The Washington Post, ha sido recibida en el mundo de la cultura norteamericano como una lamentable pérdida y, lo que es peor, como la confirmación de una ominosa tendencia que venía apuntándose desde la liquidación, en 2007, de la separata de libros semanal de Los Angeles Times. Fundado en 1967, 'Book World' había conseguido no sólo una impresionante nómina de colaboradores con premio Pulitzer, sino, lo que es más importante, el apoyo de un lectorado tradicional que confiaba en, y se dejaba guiar por, sus críticos y comentaristas.
Se constata que en buena parte del mundo desarrollado la crítica literaria influye cada vez menos en la decisión de lectura de la gente
El abisal descenso de la publicidad -efecto colateral de la crisis financiera y de la nada halagüeña situación de la industria editorial norteamericana- es el principal factor esgrimido para justificar la decisión empresarial. No es que el primer diario de la capital de la nación más poderosa del mundo haya prescindido totalmente de la crítica y el comentario acerca de los libros que se publican en EE UU (más de 276.000 títulos en 2007), sino que dicha información ha quedado diluida y fragmentada en secciones que, como las de opinión y tendencias (style & arts), son más proclives a atraer a los ahora esquivos anunciantes. Lo que no es óbice para que el suplemento continúe apareciendo íntegramente en la edición electrónica, donde los ingresos por publicidad se mantienen en niveles aceptables. En este momento sólo dos rotativos estadounidenses de circulación nacional -The New York Times y The San Francisco Chronicle- incluyen suplementos literarios en la edición de papel. En el caso del primero, además, el referencial The New York Times Book Review cuenta con más de 23.000 suscripciones exclusivas y puede adquirirse exento en las más importantes librerías de la nación.
La falta de anuncios no es, sin embargo, la única causa de que los editores de los periódicos pierdan el interés en los suplementos. En buena parte del mundo desarrollado se constata de modo fehaciente que la crítica literaria y las reseñas de los periódicos influyen cada vez menos en la decisión de lectura de la gente, lo que convierte a las páginas de libros en uno de los eslabones más débiles de los ya debilitados periódicos de papel. Los españoles leemos más cada año -un dato a la vez estadístico y empírico-, pero confiamos cada vez menos en la crítica "especializada" (auctoritas) para elegir nuestras lecturas. Según la última encuesta, a la hora de decidir la compra de los libros nos fiamos en primer lugar (53,1%) del "consejo de amigos o profesores" -es decir, del famoso boca a oreja-, y sólo en tercero (16,1%) de las reseñas publicadas en la prensa. Quizá en próximas encuestas pueda reflejarse el enorme impacto que las redes sociales y los blogs -el boca a oreja virtual- están teniendo en la difusión de la cultura literaria entre los jóvenes.
Afortunadamente, en Europa, y especialmente en España, la situación no es la misma que en Estados Unidos. Y eso que entre nosotros la crisis publicitaria viene a sumarse a la proverbial estridente tacañería de la industria editorial a la hora de invertir en anuncios -demasiado mal acostumbrada, quizá, a obtener publicidad gratuita en los periódicos con noticias de sus presentaciones y apuestas-. Pero los suplementos culturales en papel -aquí no sólo de libros, sino también de artes-, siguen siendo elementos insustituibles en nuestro sistema de procesamiento de la cultura y punto de referencia para muchos de sus consumidores. Preservándolos -desde dentro y desde fuera- no sólo contribuimos a su difusión, sino a una fecunda y creativa manera de entender el periodismo. Y la propia cultura.

lunes, 2 de marzo de 2009

Volver a la realidad


Por Rodrigo Quiroz / Publicado en Diario La Nación

Algunas reflexiones apuntadas bajo un árbol del Parque Forestal para cerrar el verano.
Las últimas fueron semanas extrañas, marcadas por dos hitos de la cultura del espectáculo. La entrega de los premios Oscar y el Festival de Viña número 50 vinieron de la mano, haciendo girar nuestros cuellos al televisor y a la atracción de la alfombra roja con su desfile de ineptos convertidos en héroes por la masa.

Mientras una chica endiabladamente pendeja y borracha se acerca a pedirme un papelillo en el Forestal, pienso en "Slumdog millionaire", el filme que la rompió con ocho premios. Y no en Danny Boyle (su director) ni en el fenómeno de la industria cinematográfica india (Bollywood). No, no puedo sacar de mis neuronas a los niños que la protagonizaron y que en una semana estuvieron en el Teatro Kodak celebrando, luego en las calles de Bombay recibidos cómo próceres y ahora en un aula de escuela pobre, alejados de focos y fama.

A la hora del atardecer, cuando el Forestal se llena de jóvenes bebiendo y caminando en transacciones de ropa, soledades, voluptuosidades y sueños, caigo sobre el Festival de Viña y pescando en el acuario de sus seis noches, saco a Farkas enganchado en el anzuelo de mi misantropía. Y veo su falta de talento, su manía compulsiva de buscar reconocimiento público y ese afán incontenible de convertirse en el campeón mundial del lanzamiento de billetes.

Son dos imágenes cercanas en la fragilidad de la memoria informativa. Ambas portan el código genético de una era extraña. El niño mira desolado el pasado, la luz y el foco. Farkas amenaza con irse a repartir billetes a otro lado.

Hay algo peligroso en los fenómenos adyacentes a la película y al farkismo de Viña. En el filme, la salida a la miseria diaria se encuentra en el azar veleidoso de un concurso de TV ("¿Quién quiere ser millonario?"). En la Quinta, en tener el "rajazo" de toparse con la cabellera rubia corazón de cajero automático.

Hay un peligro que late ahí. Una pulsión por tener, por agarrar sin esfuerzo sin trabajo, sin sudor, sin honor como si la vida se tratara de tener la respuesta a la pregunta millonaria o la fortuna de toparse con el dedo divino de Farkas.

Antes que oscurezca del todo en el Parque Forestal, camino mirando el Mapocho y olfateando el olor de la cannabis que brota en los alrededores.

Los ojos del niño de "Slumdog millionaire" me miran y no tengo respuestas, sólo la convicción de que hay ciertas prácticas que debemos cambiar antes que empiece la tormenta.

domingo, 1 de marzo de 2009

Amor de lejos


Leyendo a Caicedo una tarde de domingo
Mientras las noticias caen
Y en el Congo un negro
se come el hígado de un bebe con sida

“Le voy a escribir a una hembrita de Cali que me mira y me pone a pensar un montón de cosas, le voy a decir algunas de las cosas que van en esta carta, que ni intente crear una relación con el Andrés que se encuentra en el cine y en la universidad y en las calles de Cali y se saludan, porque esa persona no existe. Ese hombre sólo es real cuando está solo en el baño, cagando. Le voy a decir que ella es bella y que iniciemos la más bella relación del mundo. Sólo al nivel literario, carta por carta, amor de lejos.

"(...) Sé que necesito un poco de retiro, de pensar mucho, sin ser observado, y sobre todo tener tiempo de escribir en paz, para mí es imposible escribir teniendo culebras de nivel inmediato con la gente.Yo, ante todo, cuando escribo lo que hago es recordar, no solucionar problemas del día ni nada de eso, ni desquitarme, aunque el estado de ánimo más propicio, en mi caso, sea la tristeza, no digamos nostalgia, la tristeza, la imposibilidad, la conciencia de pérdida.

Andrés Caicedo