domingo, 20 de diciembre de 2009

la memoria


"No hay nada que nos acompañe de verdad que se aleje mucho de nosotros y de que las intenciones del arte son al fin y al cabo caminar desde el pasado hasta el futuro sin destruir lo más valioso a su paso.

Tal vez la memoria no sea después de todo una condena, sino una posibilidad.

Y puede que se pueda hacer camino sin venganza y sin vergüenza, y que se pueda ser algo nuevo sin renunciar a lo mejor de lo que ya ha sucedido".

Ray Loriga, a veces este chuchadesumadre le achunta....

lunes, 10 de agosto de 2009

ENTREVISTA A DAVID SIMON, PERIODISTA CREADOR DE LA SERIE THE WIRE

“Están destruyendo un bien cívico”

El guionista del notable policial de HBO llamó a que los diarios cobren por su contenido en Internet, desatando la furia de los “evangelistas de los nuevos medios”: “Creen que sentarse frente a una computadora los convierte en periodistas”.


Por Ian Burrell *

Hace tiempo que David Simon se afeitó la gruesa barba de chivo que tenía en la foto del equipo del viejo Baltimore Sun, con su nombre escrito a máquina, su firma y el logo rojo de un diario otrora grande. Ya no tiene el derecho a llevar ese pase, con su caja rectangular donde se lee “Prensa”. Pero el sentimiento de lealtad de Simon hacia el periodismo de diario es tan fuerte como entonces, a pesar de la fama que alcanzó como guionista de The Wire, una de las series de televisión más aclamadas por los críticos. Quienes han visto la serie recordarán cómo la quinta temporada abrió en una redacción que replicaba la del Baltimore Sun, donde se juntaba al equipo para comunicarle: “Es una mala época para los diarios”. Al anunciar una nueva ronda de retiros voluntarios y la baja del equipo dedicado al extranjero, el editor ejecutivo James Whiting (interpretado por Sam Freed) concluía: “Simplemente, tendremos que encontrar la manera de hacer más con menos”.

Han pasado catorce años desde que Simon, que cumplirá 50 en 2010, se adhirió a uno de esos retiros voluntarios (la tercera serie de recortes en el diario), y recuerda claramente haber escuchado la versión real del “más con menos”. Su indignación ante la decadencia de la industria estadounidense de los periódicos lo puso en el centro del debate sobre el futuro del periodismo. Recientemente publicó un largo artículo en el Columbia Journalism Review, “Build the wall” (“Construyan la pared”), implorando a los dueños de The New York Times y The Washington Post a empezar simultáneamente a cobrar por sus contenidos en Internet. Semejante visión provocó la ira de los evangelistas de los nuevos medios, que sostienen que el contenido gratis es la esencia de Internet. Artículos publicados en el influyente sitio web Gawker lo condenaron como “un dinosaurio mortalmente equivocado” que alienta a los diarios a “cometer crímenes federales” al romper las leyes anti-trust.

Sentado en un salón del Soho Hotel de Londres, Simon no está dispuesto a retirar su posición, aun cuando su fama y fortuna están aseguradas. “Alguien escribió una nota en Gawker cuya última línea era ‘David Simon debería cerrar el puto culo’”, dice. “Eso demuestra cuán flaca, cuán intelectualmente decepcionante es Internet.” Simon cree que sus críticos se sienten amenazados por el argumento de que el periodismo ciudadano no es sustituto de “la amplitud y profundidad de un saludable periódico regional” al cubrir la vida de una gran ciudad. “Lastima sus sentimientos, los hiere psíquicamente, porque ellos quieren creer que sentarse frente a una computadora y escribir sobre lo que sienten los convierte en periodistas.”

En una era en la que el cinismo público hacia los métodos de los medios de noticias está en su punto más alto, Simon defiende la artesanía del periodismo, y dibuja un paralelo con los policías veteranos que estudió de cerca como reportero de policiales en Baltimore Sun. “Todos han visto tantos programas sobre policías que creen entender el trabajo policial”, señala. “Pero el buen trabajo policial tiene tantos matices, a veces es tan complejo, que no tiene nada remotamente que ver con lo que se cree. Tuve que cubrir el tema durante años para entenderlo. Del mismo modo, el trabajo de reportero tiene matices, y es sutil y cuidadoso, y descansa en personas que han seguido el mismo tema por años, y tienen fuentes bien desarrolladas. En mis primeros años en policiales era arrastrado por tipos mayores que yo y que tenían mejores fuentes, que me explicaron cuándo me mentían y cómo.”

Simon cree que muchos propietarios de organizaciones de medios nunca entendieron ni valoraron esas habilidades, y que esa es una de las claves de la decadencia de los diarios. “Estábamos esclavizados por esos personajes de Silicon Valley, y nuestros propios líderes no venían de la sala de redacción. Los responsables de nuestra industria despreciaban el producto, veían las noticias y la producción de noticias como un costo y a la publicidad como un propósito. Todo lo que se interpusiera en el ingreso y más ingreso de publicidad era una afrenta”, analiza. “Cuando se estaba realizando el prototipo de Internet, la gente de nuestra industria debería haber destinado dinero a investigación y desarrollo, para saber qué hacer con esa nueva dinámica y crear un producto tan esencial para los lectores que estuvieran dispuestos a pagar por él. En lugar de eso, se llevaron todos los beneficios –y hubo grandes beneficios en los ‘80– y se los dieron a Wall Street y a los salarios de los CEOs. Todos esos tipos hoy viven en los campos de golf. Y los reporteros no tienen trabajo.”

A pesar de todo, dice, aún no es tan tarde, si se introduce un sistema pago en el corto plazo. “La última década es la primera en la historia de los diarios en los que la circulación fue libre. La pregunta que hay que hacerse es ‘¿Son los diarios más fuertes o más débiles por haberlo dado todo gratis?’. ¡Están en peligro, por Dios! Y todavía hay gente, profetas de los nuevos medios, que te dicen ‘Vos no entendés Internet’. Y mi respuesta es ‘Vos no entendés el periodismo’”, dice. “Lo que están haciendo es destruir un bien cívico elemental en el nombre de la tecnología, en vez de hacer jugar la tecnología para el bien cívico. No hay nada gratis en enviar reporteros a Fallujah o a cubrir el Congreso en Washington.” Simon se esfuerza en decir –y algunos de sus críticos no terminan de entenderlo– que no es anti-Internet. Es, sin dudas, “el modelo para el futuro” y dice que “no soy un nostálgico de lo impreso, me doy cuenta que cortar árboles es anacrónico”. Pero sí está preocupado por el periodismo y por el concepto de una sala de redacción. “No se trata de un tipo en una terminal escribiendo lo que siente; las cosas tienen que ser adecuadas, pasar por editores más veteranos.”

Al erigir una “pared de pago” y cargar un pequeño precio por la suscripción online, los diarios introducirían una nueva fuente de ingresos. Cada sitio de diario puede ser una plataforma que incluya material de otros proveedores especializados de noticias, con consumidores comprando paquetes similares a los del modelo de televisión. Simon dice que debería haber sucedido hace años. “Estos idiotas no supieron verlo. Sus sueños siempre tenían que ver con grandes secciones de avisos agrupados y gordos suplementos de clasificados. No pudieron ver lo que Internet estaba ofreciendo, un sistema de delivery con pura ganancia.” La aparición de la televisión por cable mostró que el público estaba dispuesto a pagar un plus por contenidos extra, en un medio que antes era gratuito. Los hombres de negocios de la industria periodística “se acuchillaron a sí mismos” al replicar el pensamiento de la industria automotriz de Detroit, convencida de que “nunca un estadounidense compraría un auto japonés o alemán”.

A Simon no le preocupa la antipatía pública hacia los periodistas: dice que siempre fue así, y siempre lo será. “Para citar a Otis Redding, solo extrañarán el agua cuando la fuente se haya secado”, dice. “La actitud del público hacia el periodismo profesional es de resentimiento, amargura, alienación e irritación general. Es natural. Fui reportero durante trece años y no me crucé con mucha gente que amara su periódico regional. La gran mayoría estaba enojada porque era muy conservador, muy liberal, muy demócrata, muy republicano, publicaba mal sus apellidos cuando hacían algo bien y publicaba bien sus apellidos cuando hacía algo mal.”

Además de The Wire, Simon es autor de Homicide, un análisis íntimo de la vida de trabajo de los detectives de Homicidios, y The Corner, su cuidadosa deconstrucción del mercado callejero de drogas. Ambos libros eran periodísticos, y fueron exitosamente trasladados a la TV. Su próximo proyecto pondrá el foco en la vida y la cultura de los músicos que viven en el barrio Treme de New Orleans. Simon extraña “la gloriosa cacería de carroña” de seguir una historia, y rechaza la idea de que esa tarea pueda ser adecuadamente realizada por un amateur. “No fui a cubrir un departamento de policía urbano por cierta idea de tarea cívica o por curiosidad. Fui a la estación de policía cada día, recorrí los distritos, conocí gente y cubrí la ciudad porque el Baltimore Sun me pagó para hacerlo cada día. De otro modo no lo hubiera hecho. Hay una razón para llamarlo profesión.”

Menciona a grandes del periodismo como Damon Runyon e Izzy Stone (quien montó su newsletter personal y llegó a vender 70 mil ejemplares en los sesenta). Si los grandes grupos fallan en establecer un modelo pago, los pequeños grupos de reporteros especializados podrían seguir el ejemplo de Stone y encontrar una manera de cobrar con contenido de calidad. Pero su temor pasa por el hiato hasta que el futuro periodismo quede establecido. “Tras el colapso de los diarios, tendremos un período de tiempo en el que la corrupción será robusta, no tendrá inhibiciones”, advierte. “¡Qué gran momento para ser un burócrata mentiroso, un político sucio!”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

viernes, 17 de julio de 2009

que ganas de ver tu cara

Dice el maestro Antonio Lobo Antunes que hace muchos años...cuando era doctor en un hospital de Portugal, se encariñó con José Francisco, un pequeño de cuatro años que sufría de cáncer.
Cuando el niño murió, llegó a buscarlo un hombre de su familia que lo envolvió en una sábana blanca y se lo llevó. Lobo Antunes vio al niño partir envuelto y miró el vaivén de un pie que se balanceaba al ritmo de los pasos del familiar que llevaba su cuerpo sin vida.
"He escrito para ese pie toda la vida...escribimos para los pies de los muertos que se van, para que así sigan vivos...".
Tipeó esto con tristeza pensando en los pies que se van...
Y una secreta e imperecedera alegría me invade cuando miro mi iphone y espero que llames tu, compañera amada y herida, y en la pantallita me sonría tu carita feliz, bronceada como en mis sueños...

martes, 14 de julio de 2009

dónde

Dónde se fue la risa
los besos
la noche de satin
donde está mi amor

miércoles, 8 de julio de 2009

Noche 1002

Entonces lo único que hacia era recordarla. Y construyó un sauce con escenas. Con su gestos, con sus ideas, con su gusto, con sus colores favoritos y sus cefaleas.

Y le leyó un poema

"No eres
lo que yo siento de ti
No eres
lo que me está palpitando
con la sangre mía en las venas,
sin ser yo"

y lagrimeó con una canción



domingo, 5 de julio de 2009

tomo un caracol


Me muevo lento tratando de recuperar tus rayos de sol

sábado, 11 de abril de 2009

Diario


Días extraños, lecturas maravillosas, pena, soledad y el rostro de ella
cayendo desde el techo sobre mis sueños
Es como si mis células se alborotaran y buscaran como un topo
los huesos de sus caderas...
y los escritores, los músicos y las películas me hablan, me susurran como el viento que besa mis labios morados de ausencia.

"La pérdida te crea un vacío, pero la forma en que vives ese vacío define el tipo de persona que eres. Eso sí, el dolor, y ésta es la mala noticia, jamás te abandona, nunca se marcha. Pero cambia de forma, de temperatura, pasa del estado de congelación a una extraña forma de tibieza"

Bono

jueves, 9 de abril de 2009

Infierno


A estas horas de la locura que no vengan con paraísos

Lucybell

lunes, 23 de marzo de 2009

Lo íntimo

"Es lo íntimo lo que quiere hablar en mí"
Rolland Barthes


anuncios

clasificados

domingo, 22 de marzo de 2009

De la serie Conversaciones sueltas: Otoño


Estaba en el camarín del dojo de Aikido vistiéndome luego de la práctica.
Entonces un compañero nuevo me miró y me dijo:
"Mi esposa se pone triste con el frío..."

viernes, 20 de marzo de 2009

En la batalla piensa en mí


Acá un fragmentito de lo nuevo de Philip Roth, la novela se llama Indignación
y elegí estos pedazos...


"Me encontraba solo en un coche aparcado en una carretera a oscuras, una mano moviéndose dentro de la blusa de una muchacha cuya lengua se movía en el interior de mi boca, la misma lengua que vivía sola en la oscuridad de su boca y que ahora parecía el más promiscuo de los órganos. Hasta entonces la única lengua que había estado en mi boca era la mía, y esa idea casi bastaba para que me corriera. Eso solo sería más que suficiente. Pero la rapidez con la que ella me había permitido actuar (y aquella lengua que se proyectaba, se restregaba, se deslizaba, me lamía los dientes, la lengua, que es como el cuerpo desprovisto de su piel) me impulsó a tratar de poner delicadamente su mano en la entrepierna de mis pantalones. Y, una vez más, no encontré la menor resistencia. No hubo batalla alguna."

jueves, 12 de marzo de 2009

hundido



Acá una conversación suelta que atrapé en el bazar al que voy a comprar una coca express luego de practicar Aikido...

Un señor viejo, flaco de pelo blanco, con las venas marcadas en el antebrazo decía al tendero:
Ese era choro...se creía invencible...
Y ahí está ahora metido en los ladrillos...
El tendero movio su cabeza de arriba abajo
y me dijo: son 150 pesos...

miércoles, 11 de marzo de 2009

JUSTICIA


Verdú Vicente, uno de mis maestros, escribió esto en su blog, la primera parte que contextualiza el tema de la columna decanta en una reflexión sobre la JUSTICIA DISTRIBUTIVA...Un tema de importancia mayor en la organización de la vida en comunidad.

La nómina y la decadencia

El nuevo plan de educación que pondrá en marcha la nueva Administración de Estados Unidos prevé retribuir a los profesores de acuerdo al rendimiento que obtengan sus alumnos. ¿Cómo se explica que hasta ahora no fuera así? Los médicos de las compañías privadas norteamericanas reciben sus remuneraciones en función del número de pacientes que atienden y de los costes sanitarios que ahorren a la corporación pero también según la eficiencia con que ejerzan su trabajo. ¿Puede hallarse una ecuación más sensata? Es sensata pero cruel si el ahorro se obtiene de reducir las pruebas clínicas que ponen en peligro la salud del paciente y es perversa si se paga más de acuerdo al número de enfermos que se atienden por hora. Pero resulta, sin embargo, de pleno sentido retribuir mejor al mejor médico y con menos al que no se prepara o no posee la excelencia del anterior. La relación entre retribución y resultados es la base del sistema del progreso y la eficiencia. Y este modelo debe ser válido no sólo para la escuela o la sanidad sino también para la justicia, la política o cualquier servicio público o no. El expediente de ganar unas oposiciones y echarse a dormir crea fácilmente una sociedad dormida. La enseñanza mejorará siempre en manos de quienes poseen una vocación y entrega irrefrenables, pero la actividad, en general, tiende a perjudicarse si se cobra lo mismo haciendo algo que haciendo mucho o no haciendo nada. Es tan intolerable, por ejemplo, que un catedrático desatendiendo su preparación siga impartiendo clases y cobrando la misma nómina hasta su jubilación como que un político siga en el poder -con sueldo y mandato- cuatro años sin importar la calidad de sus actuaciones o, lo que es ya visible, recibiendo de los ciudadanos calificaciones de suspenso, una y otra vez, cuando se realizan los sondeos. El buen trabajo debe premiarse tal y el mal trabajo rechazarse, tal como se enseñó ya a los alumnos de primaria en la escuela. ¿Por qué no continuar con esa norma de oro en cualquier punto de la vida laboral? ¿Por qué sostener con el dinero público al holgazán o al cargo que perjudica a la sociedad?
En Estados Unidos conocí que los feligreses podían remover de su puesto al pastor cuando consideraban que no cumplía bien sus obligaciones puesto que los feligreses eran quienes aportaban el dinero y recibían el servicio. Pero ya, en todos los casos, desde el jugador de fútbol al presidente de Gobierno, debe imperar el reconocimiento económico de los mejores, tanto como casos de emulación general y como efecto de una cabal justicia distributiva. Seguir subviniendo la desidia, entregar la misma compensación a quien se esfuerza y al que no, es vestigio decadente. Un factor de primer grado en la decadencia.

jueves, 5 de marzo de 2009

Celebración del suplemento


Esto dice cosas interesantes sobre los suplementos culturales. Señala un contexto de crisis donde los medios gringos cierran suples, pero alberga una esperanza europea y a mi me gustaría decir que, latina, sobre la necesidad de su existencia...
Los necesitamos como a un perro de papel...



MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO
Diario El País, publicado el 5 de marzo de 2009

Tal como se refleja en numerosos blogs literarios y en la copiosa recogida de firmas promovida por el prestigioso National Book Critics Circle, la reciente desaparición de la edición en papel de 'Book World', el influyente suplemento literario de The Washington Post, ha sido recibida en el mundo de la cultura norteamericano como una lamentable pérdida y, lo que es peor, como la confirmación de una ominosa tendencia que venía apuntándose desde la liquidación, en 2007, de la separata de libros semanal de Los Angeles Times. Fundado en 1967, 'Book World' había conseguido no sólo una impresionante nómina de colaboradores con premio Pulitzer, sino, lo que es más importante, el apoyo de un lectorado tradicional que confiaba en, y se dejaba guiar por, sus críticos y comentaristas.
Se constata que en buena parte del mundo desarrollado la crítica literaria influye cada vez menos en la decisión de lectura de la gente
El abisal descenso de la publicidad -efecto colateral de la crisis financiera y de la nada halagüeña situación de la industria editorial norteamericana- es el principal factor esgrimido para justificar la decisión empresarial. No es que el primer diario de la capital de la nación más poderosa del mundo haya prescindido totalmente de la crítica y el comentario acerca de los libros que se publican en EE UU (más de 276.000 títulos en 2007), sino que dicha información ha quedado diluida y fragmentada en secciones que, como las de opinión y tendencias (style & arts), son más proclives a atraer a los ahora esquivos anunciantes. Lo que no es óbice para que el suplemento continúe apareciendo íntegramente en la edición electrónica, donde los ingresos por publicidad se mantienen en niveles aceptables. En este momento sólo dos rotativos estadounidenses de circulación nacional -The New York Times y The San Francisco Chronicle- incluyen suplementos literarios en la edición de papel. En el caso del primero, además, el referencial The New York Times Book Review cuenta con más de 23.000 suscripciones exclusivas y puede adquirirse exento en las más importantes librerías de la nación.
La falta de anuncios no es, sin embargo, la única causa de que los editores de los periódicos pierdan el interés en los suplementos. En buena parte del mundo desarrollado se constata de modo fehaciente que la crítica literaria y las reseñas de los periódicos influyen cada vez menos en la decisión de lectura de la gente, lo que convierte a las páginas de libros en uno de los eslabones más débiles de los ya debilitados periódicos de papel. Los españoles leemos más cada año -un dato a la vez estadístico y empírico-, pero confiamos cada vez menos en la crítica "especializada" (auctoritas) para elegir nuestras lecturas. Según la última encuesta, a la hora de decidir la compra de los libros nos fiamos en primer lugar (53,1%) del "consejo de amigos o profesores" -es decir, del famoso boca a oreja-, y sólo en tercero (16,1%) de las reseñas publicadas en la prensa. Quizá en próximas encuestas pueda reflejarse el enorme impacto que las redes sociales y los blogs -el boca a oreja virtual- están teniendo en la difusión de la cultura literaria entre los jóvenes.
Afortunadamente, en Europa, y especialmente en España, la situación no es la misma que en Estados Unidos. Y eso que entre nosotros la crisis publicitaria viene a sumarse a la proverbial estridente tacañería de la industria editorial a la hora de invertir en anuncios -demasiado mal acostumbrada, quizá, a obtener publicidad gratuita en los periódicos con noticias de sus presentaciones y apuestas-. Pero los suplementos culturales en papel -aquí no sólo de libros, sino también de artes-, siguen siendo elementos insustituibles en nuestro sistema de procesamiento de la cultura y punto de referencia para muchos de sus consumidores. Preservándolos -desde dentro y desde fuera- no sólo contribuimos a su difusión, sino a una fecunda y creativa manera de entender el periodismo. Y la propia cultura.

lunes, 2 de marzo de 2009

Volver a la realidad


Por Rodrigo Quiroz / Publicado en Diario La Nación

Algunas reflexiones apuntadas bajo un árbol del Parque Forestal para cerrar el verano.
Las últimas fueron semanas extrañas, marcadas por dos hitos de la cultura del espectáculo. La entrega de los premios Oscar y el Festival de Viña número 50 vinieron de la mano, haciendo girar nuestros cuellos al televisor y a la atracción de la alfombra roja con su desfile de ineptos convertidos en héroes por la masa.

Mientras una chica endiabladamente pendeja y borracha se acerca a pedirme un papelillo en el Forestal, pienso en "Slumdog millionaire", el filme que la rompió con ocho premios. Y no en Danny Boyle (su director) ni en el fenómeno de la industria cinematográfica india (Bollywood). No, no puedo sacar de mis neuronas a los niños que la protagonizaron y que en una semana estuvieron en el Teatro Kodak celebrando, luego en las calles de Bombay recibidos cómo próceres y ahora en un aula de escuela pobre, alejados de focos y fama.

A la hora del atardecer, cuando el Forestal se llena de jóvenes bebiendo y caminando en transacciones de ropa, soledades, voluptuosidades y sueños, caigo sobre el Festival de Viña y pescando en el acuario de sus seis noches, saco a Farkas enganchado en el anzuelo de mi misantropía. Y veo su falta de talento, su manía compulsiva de buscar reconocimiento público y ese afán incontenible de convertirse en el campeón mundial del lanzamiento de billetes.

Son dos imágenes cercanas en la fragilidad de la memoria informativa. Ambas portan el código genético de una era extraña. El niño mira desolado el pasado, la luz y el foco. Farkas amenaza con irse a repartir billetes a otro lado.

Hay algo peligroso en los fenómenos adyacentes a la película y al farkismo de Viña. En el filme, la salida a la miseria diaria se encuentra en el azar veleidoso de un concurso de TV ("¿Quién quiere ser millonario?"). En la Quinta, en tener el "rajazo" de toparse con la cabellera rubia corazón de cajero automático.

Hay un peligro que late ahí. Una pulsión por tener, por agarrar sin esfuerzo sin trabajo, sin sudor, sin honor como si la vida se tratara de tener la respuesta a la pregunta millonaria o la fortuna de toparse con el dedo divino de Farkas.

Antes que oscurezca del todo en el Parque Forestal, camino mirando el Mapocho y olfateando el olor de la cannabis que brota en los alrededores.

Los ojos del niño de "Slumdog millionaire" me miran y no tengo respuestas, sólo la convicción de que hay ciertas prácticas que debemos cambiar antes que empiece la tormenta.

domingo, 1 de marzo de 2009

Amor de lejos


Leyendo a Caicedo una tarde de domingo
Mientras las noticias caen
Y en el Congo un negro
se come el hígado de un bebe con sida

“Le voy a escribir a una hembrita de Cali que me mira y me pone a pensar un montón de cosas, le voy a decir algunas de las cosas que van en esta carta, que ni intente crear una relación con el Andrés que se encuentra en el cine y en la universidad y en las calles de Cali y se saludan, porque esa persona no existe. Ese hombre sólo es real cuando está solo en el baño, cagando. Le voy a decir que ella es bella y que iniciemos la más bella relación del mundo. Sólo al nivel literario, carta por carta, amor de lejos.

"(...) Sé que necesito un poco de retiro, de pensar mucho, sin ser observado, y sobre todo tener tiempo de escribir en paz, para mí es imposible escribir teniendo culebras de nivel inmediato con la gente.Yo, ante todo, cuando escribo lo que hago es recordar, no solucionar problemas del día ni nada de eso, ni desquitarme, aunque el estado de ánimo más propicio, en mi caso, sea la tristeza, no digamos nostalgia, la tristeza, la imposibilidad, la conciencia de pérdida.

Andrés Caicedo