viernes, 26 de octubre de 2007

alcachofo


G le dijo: guaaaaaaaaaaaaaaaa, pareces una alcachofa.
Luego se llevo sus manos a la cabeza y estiró los dedos imitando los pelos parados de R.
R se río y pensó que el día sería lindo.
También recordó que cuando niño su madre le hacia comer alcachofas para ser fuerte. También que a las minas feas que tenian buen culo les decían alcachofas.
Volvió a reir y se lanzó a los brazos de G como un niño que quiere comer alcachofas para ser fuerte y soportar las patadas en el culo de la vida.

jueves, 25 de octubre de 2007

cretinos


Salió en La Vanguardia una buena entrevista a Quim Monzó.
El tipo es un escritor potente que le puso anarquía a la emblemática "Ajo Blanco".Y según mi amigo Lino Solis de Ovando que hoy miente en Ecuador, es uno de los grandes escritores españoles.
Habla sobre lo cretino que son los hombres y la vida.
Creo que los animales no son cretinos, ¿o el perro que se comió a mi gato el verano del 85 podría ser catalogado como cretino?
No lo sé. "En realidad no va dirigido a nadie. Pero también puede entenderse como una descripción de un cierto cretinismo ambiental. Hay mucha gente merecedora de este adjetivo", dice el escritor.
Pero hay cretinos en todas partes, en el poder, lleno. En la calle, llena....
Hay un cretino que se hace el enfermo mental postrado en el suelo del Paseo Huerfános con Estado. Vocifera con voz penosa y mongólica: “Mami, Mami, una moneda...”.
El otro día caminaba por ahí de noche y mientras la brisa se colaba desde Santiago Norte, el chuchadesumadre me salió al encuentro y sin voz mongólica, en pie, y al parecer sano como un pendejo caliente, me dijo: "Socio, tiene un cigarro".
Le dije que no secamente.
El me miró y no aguante la sed: Le dije "Mami, mami...Soy mentiroso chuchatumadre”.
El quedó atónito unos segundos y después me agarró a chuchadas.
Me fui pensando que yo era el huevón más cretino del mundo.

lunes, 22 de octubre de 2007

una cosita chititita asi


En ese tiempo sus dientes todavia no tenian el golpe que se dio en el Quisco. En ese tiempo Radio Miserino solo era un viaje de dos neuronas dionisiacas.
En ese tiempo y de alguna manera que no conozco ni que tampoco busco comprender yo ya la amaba de alguna manera.

viernes, 19 de octubre de 2007

EL MAPO-CHE



Por Rodrigo Quiroz Castro


Ese día, el editor pensó por algunos segundos en hacer un “Jerry Maguire” en la pauta. Mirar a la editora de internacional y pese al cariño que sentía por ella, decirle con actitud de Tony Soprano: ‘me importa un pito si Inglaterra quiere robarle un pedazo de Antártica a Chile’. Retrucar al tipo de deportes: ‘me importa un reverendo bledo que la Roja se haya reencantado con el público’ y al boquiflojo y anodino colega de Tribunales: ‘que su puta reforma estaba dejando en libertad a todos los delincuentes’: esos tipos de piel morena, tajos en el torso y las muñecas que han sido amamantados con la leche de Cecilia Bolocco durante tanto tiempo.
De hecho, el editor recordó que mientras caminaba por calle Huérfanos había contabilizado tres lanzazos. Los tres cumas llevaban ropa deportiva y gorros Nike.
Antes, días, horas, tal vez semanas, había discutido junto al director del Diario la cobertura que el medio haría por el cuarto aniversario de la Muerte del Che Guevara. Se lanzaron ideas en reuniones donde sólo el humo del tabaco le recordaba que era humano, se discutió con vehemencia, con esa misma vehemencia con que los maridos impotentes hacen zapping con el control remoto.Los periodistas más gordos y acomodados miraron con tristeza la foto del Che convertida en tatuaje, nick name o polera de Patronato. Los más jóvenes le decían a los testigos y protagonistas de los años de revolución que el Che era el último aliento de dignidad humana en un mundo donde los clonadores de tarjetas cagaban a las abuelitas y los trenes eran abandonados a la mano invisible del mercado, con la ayuda de cerdos que se enriquecían robándole dineros al Estado.
El editor estaba cansado. Hace tiempo que está cansado, es como si las palabras se le chorrearan de la cabeza y la gente le pregunta: ¿estás enfermo?, el editor responde que no, que es el trabajo y un diplomado que se le ocurrió cursar. Así que sacude su cabeza, se moja la cara y el teléfono suena 38 veces. “¡No!”, grita y después se lamenta porque no es un hijo de puta, pero el vertigo, el cierre, la foto que no está y el muerto que maquilla hoy lo convierte en un hijo de puta.
El director le pregunto cuál era su pauta y el respondió que quería hacer algo distinto. Los periodistas y el jefe lo miraron con cara de “la media idea saco de huevas...”, y el editor masticó las miradas y dijo como poseído: vamos a tirar un texto de John Lee Anderson sobre el día su muerte, Luis Navarro nuestro fotógrafo de los muertos de Lonquén, va a analizar las fotos íconos del Che, la del héroe de Korda y la del Che muerto en Bolvia con la cara deforme de tanto tunazo; y un muchacho de Conchalí llamado Ernesto Che Guevara González, contará sus 23 años de vida llamándose como el barbón asmático.
Todos lo miraron y asintieron. No tenían mejores ideas y también estaban cansados. Todos se fueron y el editor quedó sólo mirando la cara del Che. Había dormido mal y sentía que había bajado de un avión luego de 18 horas de viaje. Le palmotearon la espalda los jefes y los subalternos.
Antes de irse del diario llamó al registro civil para que le dieran el dato de la persona que se llamaba Che Guevara. “Es confidencial, no puedes decir cómo te lo conseguiste”, le dijo la voz de metal al teléfono.
El editor dijo: “no te preocupes, sé guardar secretos” y se sintió como un personaje de Chandler en Los Angeles.
Pero no era los Angeles y ya en el Paseo Ahumada volvió a mirar a las viejas gordas con bolsas de Almacenes París, cruzó miradas con lanzas y dijo para sus adentros sin bajar la vista: que sea el otro el que cruce la calle. Se detuvo en las vidrieras de librerías y pensó que tenía abandonado un librito de Chéjov. Vio que tenía que leer 7 entrevistas, dos reportajes, tres columnas de opinión, un perfil y dos ensayos. No quería más guerra.
Dobló en Miraflores y sintió la brisa de la primavera. Casi lo atropella una moto y no le importó. Pensó en su chica tirada en su alfombra verde y quiso abrazarle, morderle el cuello, los ojos.
Caminó por el Parque Forestal mirando a las parejas y sintió envidia por un viejo que miraba pasar la vida en una banca de parque. Cruzando el Puente Loreto miró hacia el Mapocho y vio su foto de portada imposible al lado del río. Su amigo, así le llamaba el editor a un vagabundo que vivía bajo el Río, estaba sentado en un viejo sillón azul mirando fijamente el caudal mugriento del Mapocho. El editor se sacudió el efecto Jet Lag, se acercó a la baranda, marcó el número del departamento de fotografía del diario y nadie contestó. “Conchadesumadre”, se dijo, “Esta es la foto”, alucinado por ese narcótico extraño que a veces se apodera de los contadores de historias frente a una buena escena.
Y el muchacho seguía ahí, al lado del río. Estaba sentado a torso desnudo. Tenía un bidón cerca de la nariz. Tenía la nariz metida en la boca del bidón transparente y un tatuaje del Che Guevara en el brazo izquierdo.
El editor no pudo conseguir esa foto para su pinche suplemento. Caminó deseando que no fuera bencina el contenido del bidón.
Al final publicó una foto común del guerrillero para los 40 años del Che, la otra, la del muchacho del Mapocho, a veces la vuelve a ver cuando cierra los ojos.

miércoles, 10 de octubre de 2007

5 razones para amarla


Uno
La forma de tiritar al recibirme en la puerta con pijama buho, la forma de tiritar al momento previo

Dos
La alegría en las pupilas y el lado oscuro de la luna, es decir, su hermanastra la soledad

Tres
La forma en que mira a los peros chitos

Cuatro
Su rostro es el único rostro que podría ver en una rubia chita corriendo por la playa

Cinco
Amarla aún cuando la comprensión y el cansancio follan en las últimas neuronas...amarla incluso aunque ella no lo crea

martes, 9 de octubre de 2007

blue moon


Blue moon in yours eyes...
El techo del tunel se ve entrecortado. Luego el angulo derecho. La radio y la ciudad afuera del tunel...
La canción dice despertarte esta mañana y conseguiste un arma.

flaneur


Un flanuer es un tipo que camina en la multitud observando a la gente. Nada lo apura. Observa y trata de hacerse invisible, observa y describe el ir y venir de la gente por las calles de la ciudad. El termino se lo leí a Baudelaire y habla de un poeta que flota entre la multitud observando las líneas de aire que hay entre los vivos y los muertos.
Al final los atomos que nos componen y a veces se enamoran.